Centollo

Generalidades

El Centollo es un crustáceo decápodo que pertenece al mismo orden que los cangrejos. Es de gran tamaño, su caparazón mide entre 10 y 20 cm. de largo. Su cuerpo es grueso y tiene forma redondeada.

Presenta dos espinas robustas en la zona frontal y su caparazón es rugoso, con pequeñas protuberancias y esta cubierto de vellosidades sobre las que crecen pequeñas algas y esponjas, de manera que se encuentra camuflado frente a los posibles depredadores. Sus patas son largas y delgadas.

Se alimenta de estrellas de mar, algas, moluscos, erizos y otros invertebrados del fondo marino, pudiendo llegar a pesar más de 4 Kg.

Vive en fondos arenosos con abundante vegetación de hasta 50 m. de profundidad, en el Mediterráneo y latitudes medias del Atlántico oriental, realizando migraciones estaciónales.

En la época reproductora se reúnen en grandes grupos, llegando a tener dos puestas al año con un promedio de unos 150.000 huevos en cada puesta.

Tipos:

  • El  gallego que tiene sus patas más largas y uñas más afiladas. Posee unas vellosidades en la parte superior del caparazón. Su color es más oscuro, tirando a pardo.
  • El buey francés, procedente de Francia y las Islas Británicas. Esta especie carece de vellosidad en la parte superior del caparazón. Sus patas son más cortas que en el caso del centollo gallego y su color suele ser de rojo pálido. No ha que confundirlo con el centollo nacional de arena, que es también de un rojo más apagado que el que vive en las rocas pero de sabor más intenso que el francés debido a su alimentación.

 

El centollo es el crustáceo con más contenido en grasa, más de la mitad de la grasa que contiene es insaturada. Este tipo de grasa reduce el colesterol y los niveles de triglicéridos en sangre y además reduce el riesgo de formación de trombos o coágulos en la sangre.

Entre los minerales destaca su alto contenido en zinc y yodo. El aporte de zinc del centollo supera incluso hasta 11 veces el de otros crustáceos como los percebes o las nécoras. Es también una buena fuente de yodo, mineral esencial para el correcto funcionamiento de la glándula tiroides. Las vitaminas que más destacan en el centollo sobre otros crustáceos son la vitamina B3 o niacina y el ácido fólico.

Se recomienda cocer durante 20 min. a ser posible en agua de mar, o en su defecto en agua con abundante sal, y unas hojitas de laurel. Esta es la forma más habitual de descubrir el verdadero sabor de un centollo. Pero sus posibilidades no tienen límites.

Es ideal en la elaboración de salpicones, como protagonista de pasteles, o en txangurro, donde gustan de prepararlo en el País Vasco, con un leve golpe final de horno.

  • Centollo G
  • Centollo G cocido
  • Centollo gallego
  • Centollo gallego cocido
  • Centollo M 
  • Centollo M cocido